Uno de los principales consumo de energía de la vivienda es la producción de agua caliente. Para ello no existe ningún sistema mejor que otro de antemano, sino que depende del lugar donde se encuentre y de las instalaciones existentes en la casa.

No es lo mismo una casa en el campo que un piso en la ciudad, ni una vivienda que disponga calefacción o no.

En pisos nuevos, todas las viviendas deben disponer de energía solar térmica o sistema de energías renovables que garantice un ahorro equivalente, pero esto en edificaciones existentes, la implantación resulta entre 1.200 y 2.500 € para viviendas convencionales de menos de 4 dormitorios y su amortización puede estar entre 5 y 12 años dependiendo del combustible a substituir, pues la electricidad o el butano son más caros que el gas natural por ejemplo.

Si en la vivienda se tiene calefacción, el sistema elegido para el agua caliente tiene que estar acorde al empleado en la calefacción, siendo recomendable usar la misma fuente de calor para conseguir ahorros y mejoras de rendimiento.

Por tanto tenemos las siguientes opciones:

  • Calentador a gas. El gas natural es la fuente de energía más barata por kWh, si se usa con gas butano o propano esta ventaja desaparece.

Es recomendable en viviendas donde haya otra instalación de gas, normalmente en la cocina, o puede integrarse una caldera, usada también para calefacción.

Solo se gasta energía cuando se demanda agua caliente, pero tiene el inconveniente de no ser del todo instantáneo, debe circular un poco de agua antes de que llegue caliente a los grifos. En lugares donde esté muy alejado el calentador de los suministros se derrochará mucha agua y tardará un tiempo en llegar el agua caliente donde se necesita, algunas calderas mixtas tienen sistemas para solucionar este problema. Además, si el suministro está alejado, puede haber llegar el agua con poca presión al calentador y tarde éste en encenderse.

A la hora de su instalación, hay que tenerse en cuenta la instalación de su salida de humos y la ventilación de la misma. Una instalación incorrecta provocará fallos en el encendido del calentador y también peligrosos problemas derivados de la combustión.

  • Termo eléctrico. Se trata de un depósito que se calienta mediante una resistencia eléctrica. Si se tiene encendido durante todo el día, la resistencia funcionará periódicamente para mantener el agua caliente del depósito a la temperatura de consigna, lo cual provocará un gran gasto de energía y, sobre todo, de dinero.

Conviene colocarlo en el interior de la vivienda, para que haya pocas pérdidas de calor en el depósito, y con programador de encendido, para que no esté todo el día la resistencia conectada, y conseguir un ahorro importante que hará que su gasto energético no sea mayor que un termo a gas.

El agua caliente es instantánea, pues ya está caliente antes de abrir el depósito, por lo que siempre derrochará menos agua que con un termo a gas ubicado en la misma posición.

El precio de un calentador a gas o un termo eléctrico es similar.

  • Bomba de calor. Es lo que hoy en día se está llamando “Aerotermia”. Es un sistema recomendado cuando se tiene también instalación de aire acondicionado y/o calefacción por suelo radiante.

Consiste en aprovechar el rendimiento de una bomba de calor para producir agua caliente, usando además los gases de su uso como sistema de climatización.

El rendimiento pasa del 350% (3,5 kWh térmico producido por cada 1 kWh eléctrico gastado) cuando se cumplen las condiciones de diseño, es decir, que la temperatura exterior sea mayor de 5ºC en invierno y menor de 35ºC en verano, por lo cual es recomendable en sitios de la costa mediterránea y del estrecho principalmente. En lugares con temperaturas más extremas su rendimiento baja considerablemente y no es recomendable para su uso únicamente para el agua caliente sanitaria.

También indicar que un sistema de ahorro de agua y energía es el uso de sistemas de recirculación si el calentador se encuentra muy alejado del suministro, sistemas con éste llamado Aquareturn, es muy interesante sobre todo en viviendas unifamiliares donde no se haya ejecutado una red de recirculación de ACS.