Intermodalidad

Vivimos en la era digital: hoy día todos los aspectos de nuestra vida están absolutamente digitalizados y enfocados hacia la mayor sostenibilidad, encumbrando movimientos e iniciativas tales como el “zero waste”, la vida sin plástico o la economía circular, y, sin embargo, en las grandes ciudades cada día se siguen produciendo atascos y retenciones de tráfico en hora punta porque los ciudadanos siguen usando su coche particular a diario.

Ante esta situación, la intermodalidad se plantea como la alternativa más viable al transporte de pasajeros para intentar paliar la enorme dependencia de los automóviles que aún impera en nuestra sociedad.

Qué es la intermodalidad

Intermodalidad: definición

Podemos definir la intermodalidad como la transferencia de mercancías y/o personas empleando diferentes medios de transporte. Así, una red de transporte intermodal estaría conformada por la combinación eficaz de diferentes medios de transporte de manera que los desplazamientos de un lugar a otro se realicen de la manera más cómoda para los viajeros y, a la vez, con la mayor eficiencia en cuanto a la utilización de los recursos.

Hoy en día existen en nuestro país grandes ejemplos del transporte intermodal de mercancías, y en las inmediaciones de los principales puertos y puntos estratégicos de transporte proliferan las “Zonas de Actividades Logísticas” o ZAL, como por ejemplo el ZAL Bahía de Algeciras, en el Campo de Gibraltar, en la cual se produce una concentración de actividades logísticas en las que se organizan y combinan los transportes por carretera o ferrocarril a lo largo de todo el territorio nacional de las mercancías que tienen entrada por vía marítima a través del puerto de Algeciras.

Ventajas de la intermodalidad en el movimiento de personas

Aplicada al transporte y movimiento de personas, sobre todo en el entorno urbano, la intermodalidad presenta grandes ventajas:

  • Reduce la dependencia del coche particular.
  • Dada la mejor gestión de la demanda de los viajes se produce una asignación más eficiente de los recursos.
  • Permitirá a las autoridades locales hacer un mejor despliegue de servicios de transporte sostenible.
  • Brinda a las empresas oportunidades de acceso a nuevos mercados respecto al desarrollo de servicios de movilidad inteligente.

Intermodalidad en las ciudades

En nuestro país tenemos algún ejemplo en el transporte intermodal de pasajeros en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, que cuentan con algunas estaciones importantes en las que confluyen las redes de metro, trenes de cercanías y autobuses, como las paradas de Chamartín, Nuevos Ministerios o Avenida de América en Madrid. Sin embargo, aún queda mucho por hacer respecto a la intermodalidad en el transporte de pasajeros.

Es de vital importancia poner al alcance de los ciudadanos la posibilidad de combinar varias líneas o medios de transporte público desde un mismo punto. Se deben incluir otros medios como la bicicleta, bien propia o bien de uso público, integrándolos en una sola red, de manera que cada usuario pueda escoger el medio en el que realice cada trayecto de acuerdo con sus necesidades, incorporándolo a su rutina diaria y optimizando el tiempo que invierte en cada traslado. De esta forma, los desplazamientos son más sostenibles.

 

La intermodalidad se plantea como un buen método para hacer de los centros urbanos, hoy congestionados por el tráfico y los problemas asociados a los vehículos privados (aparcamiento y contaminación, sobre todo), un espacio más sostenible, organizado y, en definitiva, mucho más humano.