Ayer, miércoles 4 de noviembre, me hicieron una entrevista en el programa Alicante Hoy de Información TV. En un momento dado, la presentadora, Anabel Rosas, me preguntó:

¿Además de los motivos de ahorro para usar energías renovables y sistemas de eficiencia energética, la gente piensa en otros motivos?

A esto no tuve más remedio que contestar que no mucho, que no tenemos mucha cultura y que hay muchos motivos muy importante por la que reducir nuestra dependencia energética de los combustibles fósiles además de la ganancia económica inmediata, como paso a relatar a continuación.

  1. Reducción de emisiones contaminantes. España, y la mayoría de Europa, no dispone de fuentes fósiles suficientes para poder suplir las necesidades energéticas que se tienen, por lo que una reducción del consumo y de la dependencia exterior supondrá una disminución del gasto y la quema de combustibles fósiles, reduciendo así los gases contaminantes que se emiten a la atmósfera, resultando de aquello un beneficio inmediato para la saludo de todos y todas y de nuestros descendientes.
     

    Dependencia energética

  2. Respeto al medio ambiente. Cada vez cuesta más extraer el petróleo, el gas o el carbón, por lo que se usan técnicas más agresivas para su extracción, como el fracking, por las que el entorno donde se ubican los yacimientos de materias primas resultan dañados por la actividad o debido a accidentes, como los vertidos del Golfo de Mexico de hace algunos años. El planeta lo hemos heredado de nuestros antepasados, y debemos dejarlo para que lo disfruten muchos más seres humanos.
  3. Evitar guerras. Sí, las fuentes fósiles provocan guerras para mantener su control y dominio, pese a que la información oficial pueda hablar de otros motivos. Son guerras devastadoras, como todas, donde las personas humildes son las que más las sufren, como puede verse hoy en día en Ucrania, Irak, Siria o Libia. Consumiendo fuentes renovables, que son infinitas, como el sol, el viento o la basura, no es necesario controlar las reserves de otras partes del mundo, siendo innecesarias estas guerras donde grupos de poder y multinacionales tienen mucho que ver.
  4. Respeto de derechos humanos. Arabia Saudita, Iran, Nigeria, Venezuela, no destacan por ser ejemplos en cuanto al cumplimiento de los derechos humanos y el bienestar de las personas que allí habitan. Comprar los combustibles a estos países supone el perpetuar el dominio de unas élites extractivas que se enriquecen caiga y quien caiga.
  5. Prosperidad interna. Esta medida sí que es económica, pero no de ahorro directo para las empresas y familias, sino que influye en el bien común del país. Usar nuestros propios recursos energéticos supone un importante nicho de negocio y mercado interno, que genera miles de puestos de trabajo y asegura que nuestro sistema no colapse por posibles faltas de suministros debidos a causas externas, como guerras o desacuerdos comerciales transnacionales.