Sí, lo sé. Acaba de pasar la Navidad, una época de consumo desaforado, de despreocuparte por un día, de olvidarse de dietas y comer hasta hartarte. Quizá no sea la mejor fecha para hablar de reciclaje. o sí, ¡has visto platos, vasos o cubiertos de plástico sobre la mesa? Después de la navidad llega la vuelta a la trabajo, las reuniones de rezagados y, de repente, en medio de una comida familiar y sin saber muy bien cómo ha surgido, escuchas ese manido dogma del “reciclar no sirve para nada”. Ya estamos otra vez.

Y es que todos los días del año son un buen momento para hablar de reciclaje y practicarlo.

¿Por qué es necesario que te impliques y reciclar?

Reciclar nos ayuda a tener un estilo de vida más sostenible y minimizar nuestro impacto sobre el medioambiente. Es una medida, en síntesis, de eficiencia energética.

A fin de cuentas, mediante el reciclaje dotamos de nueva vida a materiales que de otro modo permanecerían como residuos.

¿Piensas comprar una bici eléctrica? Te ayudamos.

Y quizá te preguntes, ¿si tan claro está, por qué mi vecino aún me mira como a un “palurdo” cuando bajo tres bolsas de basura distintas? Probablemente por el hecho de que aún hay muchos mitos y desinformaciones que enturbian esta actividad.

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 Ahí va una tanda de mitos sobre el reciclado

 

“Si es que luego lo juntan todo” es una frase que todos hemos oído en alguna ocasión. Aunque es cierto que ha habido casos de mala praxis (que son perseguidos por la ley), los camiones de la basura cuentan con un sistema de varias cámaras para recoger los residuos sin mezclarlos.

De modo que aunque veas al camión de la basura recogiendo varios contenedores distintos y aparentemente depositándolos juntos en su interior, no es así. Cada residuo ha de tratarse y se trata de forma distinta, de acuerdo a su composición.

También se repite a menudo que el reciclaje da pie a materiales de peor calidad, lo cual es igualmente falso. Hay materiales que pueden reciclarse de forma ilimitada sin perder cualidades.

Además, energéticamente es mucho más eficiente reciclar que crear ese material de nuevo. Sin ir más lejos una lata reciclada nos ahorra un 95 % de energía respecto a su fabricación desde cero.

Tú quieres que te paguen la devolución

Existen sistemas denominados SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno), que se están proponiendo como sistema complementario al actual y que funcionan muy bien en regiones de Europa como Alemania o Noruega.

Podríamos dedicar todo un artículo a hablar de esta temática, de cómo ha intentado implementarse y ha levantado reticencias… de “las tripas” de Ecoembes, pero hay una cosa que debes entender: tampoco en este caso “van a pagarte”.

Con el sistema SDDR, que tiene otra serie de ventajas, al comprar un producto pagas un importe extra. Ese importe es lo que se te reintegra al devolver el envase.

No todo son envases. ¿Y el reciclaje de los paneles fotovoltaicos?

Reciclado de placas solares

Buena pregunta. Los paneles fotovoltaicos tienen una vida útil aproximada de unos 30 años. Si reconocemos la necesidad de una transición hacia las renovables y el aumento de la presencia (entre otros) de los paneles solares, estamos ante una gran oportunidad de negocio.

Los paneles fotovoltaicos que se instalan sobre tu techo y te aportan energía están compuestos sobre todo por vidrio y también pueden reciclarse. De hecho, según un estudio de la plataforma Reciclya, con la tecnología que ya disponemos podríamos recuperar más del 88% de los materiales contenidos en un panel.

Cabe matizar que los fabricantes de paneles fotovoltaicos ya están obligados a organizar y financiar la recogida y el reciclaje de estos elementos.

 

¿Y tú, todavía no reciclas? ¿Vas a hablar entre langostinos sobre reciclaje con tus familiares? ¿Sabías que los paneles pueden ser reciclados? No tengas pudor y anímate a difundir y a participar en el debate.