Conforme me documento y estudio la situación del mercado energético de España, puedo comprobar como las viejas y grandes compañías energéticas actúan como élites extractivas, aprovechando para ellas los beneficios del sistema, dejando a la ciudadanía al margen de estos beneficios y, por eso, están tan en contras de determinados usos de las energías renovables.Élites extractivasComo refleja el fabuloso libro de Daron Acemoglu y James A. Robinson “Por qué fracasan los países”, a lo largo de la historia de la humanidad ha habido un dominio de determinadas élites económicas y políticas que se aprovechaban de la base de la sociedad para obtener beneficios propios, lo que suele desencadenar problemas de inestabilidad, pobreza y guerras por el poder. En contraposición, a partir de las filosofías y revoluciones liberales e industrial del sigo XVIII principalmente, existe unas políticas y economías inclusivas que garantizan la seguridad jurídica, favorecen la igualdad de oportunidades e incentivan la imaginación y el progreso a cualquier persona, haya nacido con los recursos que haya nacido. Ante esto, existe una lucha entre las viejas élites y las nuevas mayorías para mantener un sistema u otro.En España, que tuvimos un sistema dictatorial hasta el final del siglo XX muy extractivo, tanto político como económico, las compañías energéticas han actuado como auténticas élites extractivas oponiéndose a la llamada destrucción creativa, que trata de incorporar inventos y nuevas tecnologías que pueden acabar con la vieja manera de trabajar.

Las energías renovables son una destrucción creativa, sobre todo cuando comienzan a ser accesible a la mayoría de población, y esto es lo que ha hecho que las grandes energéticas presionar a los gobiernos para que les corten las alas.

Las compañías energéticas se han sentido a gusto con las energías renovables mientras estas fueran caras o necesitaran mucha inversión para poder trabajar, como en el caso de las centrales hidroeléctricas y los primeros parques eólicos donde la mayoría del capital invertido en ellos eran de las mismas grandes empresas. En el momento en que cualquier persona podía invertir en centrales de generación, normalmente sobre cubiertas, se han puesto nerviosas porque eso significa por un lado una bajada de sus beneficios (que irían a parar a la gente normal que se ponen las placas o los molinos) y por otro un cambio de las reglas del juego en el que estaban tan cómodas.

No podemos olvidar que las compañías energéticas provienen de la privatización producida en los años 90 del siglo XX, manteniendo monopolios naturales por zonas y presionando a los gobiernos, de diferentes maneras que no conocemos, para que les mantengan sus privilegios, como si en un régimen anterior nos encontráramos. Élites extractivas en el mercado energéticoLa incorporación de las energías renovables en un régimen inclusivo como en el que nos encontramos, aunque algunos gobiernos actúen como lo contrario, producirá innovación y repercutirá beneficios en una gran mayoría de personas acabando con estas élites extractivas, las cuales tendrán que adaptarse al nuevo juego o morir de éxito.